Incentivos de retraso de jubilación

Normativa laboral:
La idea de incentivar la prolongación voluntaria ha estado una prioridad de la autoridad legislativa desde el pacto de Toledo de 1995. En este sentido las reformas de la Seguridad Social del año 2002 optaron por una prolongación de la edad de jubilación.
Las medidas consisten:
• Bonificación en las cotizaciones a la seguridad social (100% de la cotización empresarial por contingencias comunes, salvo para IT, desempleo y cuotas de recaudación conjunta).
Hay que tener en cuenta sin embargo que la Ley 27/2011 endureció de forma significativa los requisitos para la jubilación alargándolo hasta los 67 años, así pues la exoneración de cuotas el requisito se eleva a 38 años y seis meses cotizados a la edad de jubilación de los 65 años o 37 años a los 67 años cuando la reforma esté plenamente en vigor.
Así como se valora el esfuerzo contributivo la carrera de seguro. Así para los períodos de cotización anteriores inferiores a 25 años cotizados se incrementa la pensión en un 2% anual, para los períodos cotizados será del 2,75% entre (25 y 37 años). El incentivo será del 4% para los que tengan una vida laboral completa a partir de los 65 a 67 años de edad. Hay que tener en cuenta que en ningún caso se podrá superar la pensión máxima.
En caso de Jubilación parcial en estos casos, la cotización a la Seguridad Social es del 8% de su base, que deberán de asumir los propios trabajadores en el caso de los autónomos, mientras que para los que desempeñen su actividad por cuenta ajena la empresa se hará cargo del 6% y el empleado del 2%. Una vez que finalice su etapa laboral se restablece el pago de la prestación íntegra, sin que pierda en ningún momento cualquier ventaja, pero tampoco cobrará más por haber cotizado durante más tiempo.
Normativa fiscal:
La reducción por obtención de rendimientos de trabajo se incrementa por dos en los supuestos que los trabajadores activos de más de 65 años. En este caso era permisible la jubilación parcial ya que daba derecho a esta reducción. Esto era con la normativa anterior, pero a fecha de hoy y pendiente de aprobación los trabajadores mayores de 65 años que decidan prolongar su vida laboral dejarán de tener reducciones fiscales complementarias en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a partir del 1 de enero de 2015, cuando entre en vigor la reforma de este gravamen que el Consejo de Ministros aprobó el pasado 1 de agosto. En este sentido a efectos fiscales no existirán ventajas fiscales para la prolongación de la vida laboral.

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