¿Para cuándo la Ley de Emprendedores?

Una de los proyectos, o quizás el único que podía ser útil, que salía con fuerza en el programa electoral del Partido Popular era la denominada Ley de Emprendedores.
Sabido es, y yo creo, modestamente, iluso sería creer, que el futuro de la actividad económica y el sustento en nuestro país de la población activa, no pasará, en el corto plazo, por el empleo público, inasumible su crecimiento por la falta de actividad económica. Tampoco podemos esperar , en dicho período un empleo por cuenta ajena de calidad con la aparición de las multinacionales Low Cost con estructuras salariales paupérrimas. El problema de la deslocalización y la competencia desleal (por condiciones medio ambientales y sociales) de los países emergentes, parecen, también desmerecer la posibilidad de conseguir una alternativa viable para alcanzar empleo de calidad en empresas manufactureras o tecnológicas.
En esta tesitura, y con unos niveles de corrupción alejados, a nuestra desgracia, de los estándares de los países más avanzados de nuestro continente, parece que la única alternativa de la juventud de nuestro país es autorealizarse en proyectos de emprenduria. Para ello es necesario un profundo cambio de mentalidad en la sociedad. La idea de que la persona emprendedora no deja de ser un insolidario capitalista (esto no lo dice el autor de este artículo si no que es una de las conclusiones del informe GEM http://www20.gencat.cat/docs/observatoritreball/Generic/Documents/Treball/Estudis/Apunts%20EMO/2012/Arxius/Apunts20120615.pdf, no ayuda a la creación de una forma de vida que debe, por obligación, equipararnos a nuestro entorno más brillante (países del norte de Europa y Estados Unidos). Era una promesa del programa electoral del Partido Popular y en lugar de eso solo hace que realizar pedazos y retales, intentando esconder la porquería del país sin limpiarla estableciendo unas reglas de juego que favorezcan la creación de empresas.
Una reforma de los entes públicos (que solo deben realizar las actividades de utilidad y no determinadas funciones que puede, y debe realizar, la sociedad civil). La desaparición de todas las trabas a la empreneduria, el fin de los trámites inútiles, la desaparición de tributos por el solo hecho de iniciar un proyecto (ya se generarán tributos de la actividad económica), son una necesidad que al día de hoy no ha estado resuelta. En este escenario buscamos un futuro en donde la capacidad de emprender determine una alternativa posible a la sociedad decadente que nos envuelve, la capacidad de esforzarse determinará que la sociedad civil pueda triunfar y sacar al país del hoyo, de donde nos han colocado el amiguismo y cultura del pelotazo.

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